POTENCIADORES SEXUALES, SALUD EN RIESGO

Los productos que prometen incrementar la potencia sexual han ingresado al mercado mexicano de manera vertiginosa, y pueden ser adquiridos desde puestos callejeros, sexshops, hasta farmacias; en estas últimas compartiendo espacios con medicamentos de libre acceso. Desde luego, cabe mencionar que Internet está invadido por sitios que no sólo los publicitan, sino también los comercializan.

Aunque los también llamados “vigorizantes sexuales” generan controversia respecto a su uso y funcionamiento, han adquirido un lugar privilegiado. ¿A qué se debe este fenómeno? “A que venden a la población masculina la idea de que por medio de su consumo, supuestamente, serán hombres infatigables con potencia sexual extraordinaria. Sin embargo, no existen investigaciones que avalen su seguridad y eficacia”, acota el doctor Juan Luis Álvarez-Gayou, quien se desempeña como director general del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex)

Los fabricantes de los “potenciadores sexuales” se aprovechan de la falta de educación sexual que todavía prevalece en México la que, al mismo tiempo, conlleva a inseguridades en materia de sexualidad. “Si tomamos en cuenta que los hombres planteamos y vivimos nuestra masculinidad en torno al pene, en consecuencia, una de las experiencias más devastadoras es no obtener una erección alguna vez. Entonces, con tales productos se pretende hacer creer al varón que al consumirlos, nunca tendrá problemas en su rendimiento sexual”, señala el entrevistado.

Sin embargo, por diversas razones, todos o la gran mayoría de los hombres en alguna ocasión no han logrado que su pene se torne erecto pese a haber recibido estimulación por parte de su pareja. A muchos les aterroriza este hecho, sobre todo cuando no poseen suficiente educación e información sexual.

“Este tipo de situación hizo, por ejemplo, que los medicamentos erectógenos fueran el negocio más multimillonario que hayamos visto. Millones de varones en todo el mundo empezaron a consumirlos, incluso jóvenes sin problemas de disfunción eréctil lo hicieron pensando que tendrían una potencia sexual mucho mayor”, comenta el doctor Álvarez-Gayou.

Del efecto placebo al peligro
Posterior al lanzamiento de los medicamentos erectógenos, el mercado comenzó a verse invadido por “supuestos” sucedáneos, todos ellos ofreciendo lo mismo: más energía y mayor desempeño sexual. Se les encuentra en forma de cápsulas, tabletas, gotas, ungüentos o polvos, muchos de ellos fabricados por tiendas naturistas, laboratorios o empresas extranjeras.

“Debido a que estos productos no tienen efectos comprobados, lo que pueden generar en los consumidores es lo que en Medicina se conoce como ‘efecto placebo’. Es decir, se tiene tanta fe en la pastilla consumida, aunque sea tableta de azúcar, que se siente que hizo un bien o el efecto deseado”, revela el sexólogo.

Y reconoce la existencia de otras fórmulas que pueden ser peligrosas, por ejemplo, aquellas que contienen la hormona masculina testosterona, pues su administración desequilibra el sistema endócrino. Para entender mejor cómo afectan al organismo, el director del Imesex comenta que en primer lugar hay que saber que en el cerebro hay una glándula llamada hipófisis, la cual le ordena a los órganos productores de hormonas que lo hagan cuando detecta que las concentraciones en el cuerpo son bajas, o bien que detengan la secreción de las mismas cuando el nivel se ha elevado.

Ahora bien, los testículos, además de generar espematozoides, son órganos que secretan testosterona; entonces, ¿qué sucede si un varón toma pastillas de esta hormona? “Aumentan las concentraciones en sangre, por lo que la hipófisis la detecta en demasía y deja de mandar la señal estimulante para su producción. En consecuencia, esta función normal, así como la del testículo pueden atrofiarse”, advierte.

Otro compuesto que llegan a incluir algunos potenciadores sexuales es yohimbina, sustancia utilizada por veterinarios para que los bovinos se apareen. Debido a que tiene esos fines, se cree que al ingerirse aparecerá un intenso deseo erótico, así como potencia y capacidad sexual extraordinaria. “No obstante, el efecto obtenido es irritación en el sistema nervioso, que se manifiesta con nerviosismo, enojo, malestar y cuadros depresivos”, anota el entrevistado.

El tamaño: otra preocupación
Mención aparte merecen las bombas de vacío y otros dispositivos que se promocionan como métodos infalibles para hacer crecer el pene; muchos anunciantes prometen un incremento de 4 a 8 centímetros, lo cual deja maravillados a los hombres y sin pensarlo hacen la compra.

“En efecto, otra de las preocupaciones masculinas es el tamaño del pene, pues muchos varones piensan que si fuera más grande serían más atractivos y mejores amantes. Sabemos que esta cuestión no es un factor importante para satisfacer a una mujer; de hecho, hay hombres con miembros muy grandes que sufren porque en lugar de enloquecer a sus parejas, las lastiman”, manifiesta el sexólogo.

En cuanto a la bomba de vacío, se ha llegado a promocionar como un medio para agrandar el pene con el uso constante. Se trata de un dispositivo provisto de un tubo de plástico (en donde se introduce el pene) conectado a bomba que extrae en forma manual el aire dentro del cilindro, consiguiendo que la presión de la sangre aumente en las venas del miembro y que éste se levante.

En ese momento, se ciñe un anillo en la base del órgano, de manera que la sangre se mantenga en esa zona a presión constante. Sin embargo, su uso es sólo bajo prescripción médica en casos de parálisis que afecte la zona pélvica y en ciertos casos de disfunción eréctil, y de ninguna manera incrementa el tamaño del miembro masculino.

Hay otros dispositivos que se colocan desde la base del pene hasta el glande, de modo que generen especie de estiramiento, según se explica, por medio de la tracción se van produciendo células que, con el paso del tiempo, crean agrandamiento.

“No hay procedimiento alguno, medicamentos ni acciones físicas que aumenten el tamaño del pene. Y debe tenerse mucho cuidado con los dispositivos antes citados, porque una acumulación de sangre por tiempo prolongado puede generar gangrena, y un estiramiento fracturar estructuras internas”, puntualiza el doctor Álvarez-Gayou.

Karina Galarza Vásquez

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